Son sin duda los pasos más peligrosos y los que exigen una mayor atención y precaución.

Como ya hemos dicho anteriormente hay que elegir el lugar más seguro y en el que se tenga más visibilidad, evitando cruzar por lugares en los que haya algún obstáculo que impida a los conductores vernos. Las esquinas son los sitios en los que mayor es la visibilidad ya que se pueden ver los vehículos que se acercan por todos los lados, además si se cruza por la esquina se tiene preferencia sobre los vehículos que vayan a girar para entrar en la calle que se va a cruzar o se está cruzando.
En general nunca se deberá cruzar por delante o por detrás de los vehículos aparcados, especialmente si son autobuses.
Si durante el cruce apareciese inesperadamente un vehículo, es mejor detenerse sin vacilar, a ser posible, en el centro de la calzada, y esperar que pase.
Si se pretende cruzar una glorieta o plaza, se hará rodeándola y nunca se cruzará por el medio.
En algunas ocasiones los pasos para peatones están regulados por un agente, cuando esto ocurre, además de seguir las normas generales para cruzar cualquier paso, se deben seguir las indicaciones que ellos hagan.

Las señales y órdenes de los agentes, como norma general, prevalecen sobre todas las demás señales, aunque lo que estén indicando sea una contradicción con lo que indican otras señales, por ejemplo: se puede estar esperando a que un semáforo se ponga en fase verde y un agente mande cruzar con la fase roja. Se debe obedecer al agente ya que por un problema de avería del semáforo o por una cuestión de fluidez, el agente se ha encargado de ordenar el tráfico.
Los agentes de circulación tienen como misión regular y dirigir el tráfico de peatones y vehículos, así como defender, proteger y auxiliar a peatones y conductores por ello merecen todo el respeto y apoyo.
Si se necesita su ayuda, se les llamará para que ellos acudan, ya que es peligroso salir a la calzada.
Los pasos de peatones regulados por marcas viales son aquellos que están marcados con líneas anchas transversales de color blanco. En estos pasos, los peatones siempre tienen preferencia sobre los vehículos, pero también una obligación, asegurarse de que el vehículo que viene le ha visto y tiene intención de cruzar, esperar siempre a que el vehículo se detenga.

Para pasar por ellos se tendrán en cuenta las normas generales para cruzar las calles, pero además se deberá indicar a los conductores, con la mano, la intención de cruzar. Como peatones hay que poner especial cuidado en comprobar que hemos sido vistos por el conductor y que éste tiene intención de detenerse. Un buen truco puede ser mirarle a la cara para ver si realmente nos mira. Si se comprueba que está mirando para otro lado, no es recomendable cruzar, puede ser que no nos haya visto.
Esta medida hay que extremarla si la calle es de doble sentido, asegurándonos de que hemos sido vistos por los conductores que circulan en ambos sentidos.
Como norma general se debe seguir la misma secuencia que en el caso anterior y se tendrá en cuenta la fase (si está en rojo o verde) en que se encuentra el semáforo.

Si la fase está roja se esperará a que se ponga verde, situándose fuera de la calzada y sin pisar el bordillo, recuerda con distancia de seguridad. Si se trata de un semáforo que dispone de cajetín con pulsador, se pulsará. Si está en fase verde y comienza a parpadear, se deberá apresurar la marcha, porque va a cambiar a rojo. Si cuando empieza a parpadear no se ha comenzado a cruzar, se esperará a que se ponga verde de nuevo.
No obstante, aunque el semáforo esté en verde, hay que tener precaución y mirar a los vehículos que circulan por la calzada y no comenzar a cruzar hasta cerciorarse de que sus conductores se han dado cuenta de que se tienen que detener para que pasen los peatones y que efectivamente se detienen. No se deberá cruzar hasta que los vehículos se hayan detenido totalmente.
Cuando se pretende cruzar una calle lo primero que se debe tener en cuenta es el lugar por el que se va a realizar. Se debe elegir el sitio más seguro, y está claro que el lugar que más garantías ofrece es un paso regulado por marcas viales, semáforos o agentes del tráfico.

Si no existe ningún paso de peatones se cruzará por el lugar en el que se tenga mejor visibilidad, es decir por las esquinas y procurando evitar cruzar entre vehículos aparcados.
Una vez que se ha elegido el lugar adecuado, se debe parar siempre alejados del bordillo, para evitar ser golpeados o atropellados por vehículos que circulen cerca del bordillo. Se mirará primero a la izquierda, después a derecha y, por último, de nuevo a la izquierda.
Después de comprobar que no viene ningún vehículo, se debe cruzar en línea recta y lo más rápido posible, pero sin correr. En caso de que venga un vehículo esperaremos a que se detenga.